Oficinas mutantes: un nuevo concepto del espacio de trabajo para el siglo XXI

Un lugar en el que poder trabajar de manera dinámica, conformado por espacios que, gracias a la combinación de diseño y tecnología, se prestan a acoger las exigencias, no solo profesionales, de quien vive y trabaja en ellos todos los días.

Las oficinas más modernas, sobre todo en el sector de los servicios, se están adaptando cada vez más a este modelo vanguardista. De hecho, especialmente entre las pertenecientes a las grandes empresas, crece el número de oficinas que se han pasado al 'smart working' (un tercio en el caso, por ejemplo, de Italia, lo que afecta a más de 200.000 trabajadores).

Es decir: máxima flexibilidad de horarios y lugar de trabajo. Y de ellas, varias han adoptado, además, el smart building, la oficina inteligente. Microsoft, Unicredit o American Express son algunas de las empresas que han dado el paso hacia esta nueva concepción de la oficina allí donde están establecidas.

¿QUÉ OPINAN LOS EXPERTOS?

-El lugar de trabajo del futuro debe estar pensado para fomentar actividades y relaciones, producir emociones y felicidad. Para eso deberá integrar una tecnología que esté al servicio de las personas, y no ser el hábitat cotidiano de un hombre esclavo de la tecnología, como pasa ahora”. (Emanuele Svetti, arquitecto que ha diseñado el proyecto Join para la firma de muebles Boffetto)

“La concepción de los espacios de trabajo tiene que actualizarse en base a las nuevas exigencias del 'smart working'. El espacio de trabajo ha dejado de coincidir con la oficina física y hoy está conformado por varios ambientes: la casa, los medios de transporte, los hoteles… ”. (Giuliano Mosconi, presidente y administrador delegado de Tecno e Zanotta)

“Para el futuro imaginamos entornos laborales con una interacción incluso mayor entre personas, espacio y mobiliarios” (Alexander Schärer, presidente de USM)

“La mesa multiuso, la isla en el océano del espacio abierto, ya no funciona, porque no es una solución adecuada a las nuevas formas de trabajo. El trabajo intelectual es cada vez más poliédrico, y no se puede utilizar un mismo espacio para concentrarse, crear, reunirse e intercambiar ideas. Cada tarea requiere un espacio distinto”. (Mariano Corso, responsable del Observatorio Smart Working de la Universidad Politécnica de Milán)

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