Durante décadas, muchos desarrolladores y arquitectos trabajaron para asegurar que sus edificios fueran amables con el planeta. Ahora, se enfocan en las personas que trabajan en su interior.

Los estudios muestran que los trabajadores saludables tienden a ser más productivos, un concepto que subyace una tendencia en alza de crear oficinas con beneficios mensurables de bienestar. Han surgido nuevos programas de certificación como guía, incluyendo el Well Building Standard (Estándard de construcción de bienestar), introducido en 2014 por Delos, una empresa de bienes raíces.

Las oficinas generales de Delos, un espacio de 1800 metros cuadrados en Manhattan, albergan a 70 empleados y sirven como la vara para el estándar Well.

En la recepción, una pantalla digital en una pared muestra la temperatura interior, el nivel de humedad y otras medidas de limpieza y confort. Aire con triple filtrado sopla por rejillas en el piso, mientras que ductos en el techo extraen el aire lleno de dióxido de carbono. Plantas ayudan a limpiar el aire mientras que satisfacen la necesidad de contacto con la naturaleza. Hay escritorios de pie en todas partes, y una amplia escalinata conecta los pisos, exhortando al personal a no tomar el ascensor.

“Definitivamente paso menos tiempo sentado”, dijo Paul Scialla, director ejecutivo de Delos. Tras ser operador de bonos en Wall Street, Scialla fundó la empresa en 2014 cuando identificó un nicho en el cruce del mercado inmobiliario y el movimiento de bienestar.

El sistema Well tiene criterios en siete categorías que promueven la salud de los ocupantes de un edificio: nutrición —que explica la manteca de almendra, el pan integral y las manzanas orgánicas en el café Delos— aire, confort, condición física, luz, mente y agua.

En la sede central de Delos en Nueva York, las plantas mejoran la calidad del aire y aportan naturaleza al edificio. (Cole Wilson for The New York Times)

La certificación es realizada por Green Business Certification y cuenta con una auditoría y un análisis de laboratorio. De acuerdo con Delos, 954 proyectos en 35 países están registrados, certificados o precertificados.

Los ocupantes del edificio se benefician simplemente al estar en una oficina que ha sido diseñada para optimizar su salud. Por ejemplo, se ha comprobado que la iluminación circadiana que cambia a través del día, siguiendo el ritmo de la intensidad de la luz del sol, mejora el sueño nocturno.

“Si podemos diseñar la caja en la que pasamos el 90 por ciento de nuestras vidas para que automáticamente brinde cuidado de salud, ése es un impacto enorme”, dijo Scialla.

Fitwel, desarrollado por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, ofrece un programa de certificación con objetivos similares.

Las mejoras esperadas en el bienestar derivadas de cualquiera de los dos programas pueden resultar en avances en productividad, incluyendo menores costos de cuidado de la salud, menores tasas de ausentismo y mayores réditos económicos de un mejor desem­peño.

La Sociedad Estadounidense de Diseñadores de Interiores dijo que había logrado un incremento en productividad del 16 por ciento después de haberse mudado a sus oficinas generales certificadas por

Well en Washington.

Sin embargo, el deseo de atraer a empleados parece estar impulsando a muchas compañías.

“En la economía de la actualidad, los individuos pueden cambiar de empleos”, dijo Paula McEvoy, codirectora de diseño sustentable en Perkins & Will, un estudio de arquitectura y diseño, que el año pasado concretó dos proyectos certificados por Well y cinco certificaciones Fitwel. “Pueden elegir el espacio en el que desean trabajar”.

La clave para diseñar un espacio de trabajo más eficiente y productivo empieza cuando se decide la mudanza o remodelación de la oficina actual.

Desde espacios de solo 60m2 hasta plantas de 1,500m2, lo único esencial es crear un lugar que cubra las necesidades de la empresa y también de quienes la conforman.

Cristina Belaunde, gerenta de Producto de la empresa Comunal, indica que una de las formas de hacer más eficientes los espacios de trabajo -nuevos o ya existentes- parte por entender qué es lo que necesita cada trabajador en particular para evitar la falta o exceso de espacio a largo plazo.

Otra manera de aprovechar al máximo la oficina es identificando -zonas clave- como la ubicación de las ventanas, por dónde ingresa la luz, en qué lugares se oye mayor o menor sonido, así como la distribución de la temperatura. Todo ello repercute directa e indirectamente en la productividad de los colaboradores.

En la siguiente galería le presentamos cinco consejos para volver más eficaz un espacio de trabajo. Un equipo cómodo y feliz siempre es más productivo.

Le presentamos cinco maneras de hacer más eficiente y aprovechar mejor el espacio de trabajo.

1. Pensar en cómo trabaja el equipo: Cuáles serán las necesidades de los trabajadores para poder cumplir los objetivos y qué herramientas deberán ser facilitadas.

2. Identificar -zonas clave-: Es fundamental analizar el ingreso de la luz, el sonido, las temperaturas, dónde está la mejor vista, etc. Todo ello repercutirá en la productividad de los colaboradores.

3. Visión creativa: Implementar los espacios como armar un rompecabezas, procurando rellenar cada vacío necesario pero sin sobreamoblar.

4. Crear espacios multifuncionales: Por ejemplo, una cafetería debería servir para almorzar a la 1:00 p.m., tener una reunión casual a las 4:00 p.m. y estar preparada para un pequeño evento a las 7:00 p.m.

5. Mantener los espacios limpios y ordenados: Trabajar en una oficina ordenada favorece la eficiencia de los colaboradores. Se recomienda incorporar armarios o lockers para un mayor orden.

La arquitectura, la construcción, el diseño y la decoración de interiores no paran de evolucionar y perfeccionarse. De cara a 2019, los expertos apuestan por elementos naturales y respetuosos con el medio ambiente, y por un enfoque dirigido a la multifuncionalidad, flexibilidad, dinamismo y formas inteligentes.

Los expertos, describen las principales tendencias que marcarán el futuro de la edificación:

Estructura y distribuciones modulares adaptadas a las necesidades millennials. Ya no es raro encontrarse con pequeños apartamentos multifuncionales y minimalistas a la hora de buscar vivienda. El comportamiento y las costumbres de los millennials son la principal razón de que se apueste por espacios mínimos, de gran flexibilidad, donde el ambiente puede mutar rápidamente y cambiar la escena. Estos diseños modulares carecen de florituras innecesarias o detalles complejos y están integrados por formas geométricas y lineales.

Mayor control del ruido. La preocupación por solucionar el problema del ruido sin afectar al diseño es cada vez mayor. Por ello, las soluciones acústicas en la arquitectura están empezando a tomar forma y a consolidarse como uno de los pilares del futuro de la construcción. Aunque existen distintas opciones de acondicionamiento acústico, es fundamental conocer previamente el uso del espacio: aula, restaurante, auditorio, sala de máquinas, oficinas de planta abierta, etc. “Cada uno de estos ambientes requerirá un diseño y unas características especiales que absorban, reflejen o potencien el sonido”, explica Javier Álvarez, responsable del área de acústica.

Los suelos y las paredes toman protagonismo. Tanto en el interior como en el exterior, ambos espacios se convertirán en lienzos artísticos. Los papeles pintados con motivos florales o geométricos, la variedad de texturas, los vinilos o los murales realizados a mano marcarán un fuerte contraste respecto a temporadas anteriores. En el caso del suelo, las baldosas tendrán una mayor relevancia en la decoración y volverán la terracota y el terrazo.

Filosofía centrada en la eficiencia energética y sistemas pasivos. Más que una moda, la eficiencia energética es una filosofía de vida. A este respecto, los sistemas pasivos son los que se están llevando la mayoría del protagonismo. ¿Por qué? Se ajustan a la nueva legislación y, aplicados en obra nueva (Passivhaus) y rehabilitación (Enerphit), consiguen una demanda calorífica anual máxima de 15 kilovatios/hora por m², reducen a una décima parte del gasto en calefacción, posibilitan que cada habitante caliente 10 m2 por sí mismo, mantienen un clima acogedor durante todo el año, presentan aire fresco integrado y brindan una atmósfera interior saludable. “En comparación con los métodos convencionales, permite la conservación de recursos, incrementa el valor de las propiedades y la durabilidad de los edificios es mayor”, afirma José Almagro, CEO.

Uso de dispositivos inteligentes. Las posibilidades en vivienda son amplias: calefacción a distancia, sistemas de sonido inalámbricos, sistemas inteligentes de iluminación que responden a la actividad humana, electrodomésticos inteligentes... ¿La razón de su proliferación? Permiten un mayor control y más optimizado de la energía y de los gastos de una vivienda, ahorran tiempo y, por supuesto, resultan mucho más cómodos de utilizar. En el lado del proceso de edificación ayudan a mejorar la capacidad de adaptación de las construcciones, reduciendo el consumo de tiempo y recursos, y permiten monitorizar todas las variables que conlleva la rehabilitación o construcción, favoreciendo la toma de decisiones en tiempo real y su automatización.

Impresión 3D para construir y diseñar viviendas. La tecnología de la impresión 3D ha avanzado mucho en los últimos años. Aunque todavía está en una etapa inicial, ya se está integrando poco a poco en el sector de la arquitectura y el interiorismo, yendo más allá de la materialidad plástica y de pequeñas creaciones. En grandes términos, ya es posible imprimir una casa habitable con hormigón u otro tipo de materiales pesados para la creación de muros, ladrillos o materiales aislantes. A nivel decorativo, ya se están fabricando paneles de diseño para revestimientos, suelos, mobiliario, iluminación, vajillas y hasta accesorios de cocina y baño.

Aplicación de materiales reciclados y sostenibles. El boom de los materiales ecológicos se consagrará el próximo año. La razón es que este tipo de elementos se han fabricado y distribuido llevando a cabo actuaciones con un bajo impacto medioambiental, son duraderos, reutilizables y menos nocivos para la salud, y tienen un origen natural (no se alteran con el frío, el calor o la humedad). En el diseño de interiores, 2019 se caracterizará por un mayor uso de materiales naturales, como el hierro, la madera, las fibras naturales, el vidrio, el terrazo y el mármol, o con la aplicación de pinturas con componentes naturales, anticontaminantes y sin aditivos químicos, y con colores cálidos y naturales.

Un estudio de 2018 realizado por el profesor Ethan Bernstein de la Harvard Business School descubrió que las oficinas abiertas reducen la interacción cara a cara en aproximadamente un 73% y aumentan el correo electrónico y los mensajes en cerca de 68%. Sin contar las nuevas tendencias, como los que se comunican por WhatsApp, dentro del mismo espacio.

Los que sostienen que las oficinas abiertas son benéficas, esgrimen argumentos de este tipo: primero, derribas las paredes y prescindes de los cubículos. Luego, coloca a todos en mesas largas, hombro con hombro, para que puedan hablar más fácilmente. Desechen cualquier oficina privada restante, que solo haga cumplir la idea de que algunas personas son mejores que otras, y haga que sus empleados de mayor jerarquía se sientan en la mezcla.

Algunos creen que de esta forma la gente colaborará. Las ideas se encenderán. Los de “afuera” mirarán su oficina y pensarán: “este lugar tiene energía. Su personal será más productivo”.

Ese es el mito de la oficina abierta, un diseño del lugar de trabajo tan generalizado que se da por sentado su presencia, y sus promesas de colaboración e innovación sacrosantas.

Según un estudio realizado en 2010 por la International Facility Management Association, el 68% de las personas trabajaban en una oficina sin paredes o paredes bajas, y el número sin duda ha aumentado.

¿Y los empleados?

Solo hay un problema. Es un rumor a voces que los empleados odian las oficinas abiertas. Ellos se distraen. Son ruidosos y a menudo hay nula privacidad. “La sobrecarga sensorial que viene con los planes de oficina abierta llega a un punto en el que apenas puedo funcionar”, dice un diseñador gráfico de 47 años que ha pasado más de dos décadas trabajando en entornos abiertos. “Incluso tuve que renunciar a un trabajo una vez por eso”.

Desde que estos planos de planta han estado de moda, los estudios han desmentido sus beneficios. Los investigadores han demostrado que las personas en oficinas abiertas toman cerca de dos tercios más de la licencia por enfermedad y reportan mayor infelicidad, más estrés y menos productividad que las personas con más privacidad.

Y, sin embargo, el plan abierto persiste, demasiado simbólicamente poderoso (y barato) para que muchas compañías lo abandonen.

Gracias a Google

Como con tantas cosas hoy, tenemos que agradecer a Google, al menos en parte. Los pisos abiertos han existido desde las piscinas secretariales de la década de 1940, pero cuando el entonces Google, de siete años, renovó su sede en Mountain View, California, en 2005, el elevado y luminoso resultado fue más que un escaparate para el creciente crecimiento de la empresa.

Riqueza e influencia marcó el alba de una nueva era profesional. El arquitecto Clive Wilkinson, responsable de esta obra, evitó los interiores separados ​​en cubículos en busca de algo que se asemejara a un vecindario: todavía había algunos espacios privados, pero también muchos lugares de trabajo comunes y pequeñas salas de reuniones acristaladas. “La actitud fue: estamos inventando un mundo nuevo, ¿por qué necesitamos el mundo antiguo?”, dice Wilkinson.

Con el despegue de Google, su visión para un lugar de trabajo colaborativo creció exponencialmente. “Hicimos que [las empresas] vinieran a nosotros y nos dijeran: ‘Queremos ser como Google’. Estaban menos seguros de su propia identidad, pero estaban seguros de que querían ser como Google”.

La versión radical

Casi al mismo tiempo, una versión más radical de la oficina abierta estaba emergiendo de otras startups fundadas durante el boom de las puntocom en la década de los ’90. A medida que estas compañías proliferaron, buscaron formas baratas de diferenciarse entre sí y con sus antecesores. Encontraron inspiración, dice Wilkinson, en las oficinas más lúdicas que habían sido comunes en la industria de la publicidad. Algunos se mudaron a los lofts sin terminar del distrito South of Market de San Francisco, y los dejaron así.

Los muros solo complican las cosas cuando agregas (y eliminas) personal rápidamente. “Esos lugares eran terribles”, dice Joel Spolsky, cofundador de Fog Creek Software en 2000 y actualmente es cofundador y CEO de Stack Overflow. “Eran tan bulliciosas, porque no había techos bajos. Fue doloroso para todos. Pero -las startups de dotcom- lo estaban haciendo porque literalmente no tenían otra opción”. Por necesidad, nació una estética.

Cuando Facebook abrió su sede de Menlo Park diseñada por Frank Gehry en 2015, la oficina abierta se había convertido no solo en la cara de la innovación en Silicon Valley, sino en una poderosa metáfora.

Facebook ahora alberga a aproximadamente 2800 empleados en un edificio de 10 acres que la compañía afirma que es el proyecto de piso abierto más grande del mundo. “La idea es hacer el espacio de ingeniería perfecto: una sala gigante que se ajuste a miles de personas, lo suficientemente cerca para colaborar juntas”, escribió el fundador y CEO Mark Zuckerberg cuando anunció el diseño en 2012.

Zuckerberg, tiene un escritorio blanco liso en la zona comunitaria, como todos los demás. Pero también tiene una sala de “conferencia” privada, donde se rumorea que pasa gran parte de su tiempo.

Aroma a distracción

El olor de la interrupción que llevan las oficinas abiertas se volvió irresistible para las nuevas empresas y empresas establecidas por igual. “Cuando se habla con líderes en bienes raíces corporativos o CEOs sobre por qué diseñaron su espacio [en un plan abierto], la mayoría dará una respuesta suave”, dice Ben Waber, cofundador y CEO de la empresa de análisis de lugares de trabajo Humanyze, que usa sensores para rastrear cómo las personas usan las oficinas e interactúan entre sí.

Calvin Newport, profesor de ciencias de la computación en la Universidad de Georgetown que estudia cómo trabaja la gente, tiene una visión aún más escéptica: las oficinas se han convertido en una forma de indicar el valor de una empresa para los capitalistas de riesgo y el talento. El objetivo es “no mejorar la productividad y la colaboración, sino señalar que la empresa está haciendo algo interesante”.

Perdidos en medio del simbolismo son los propios empleados. Según Humanyze, los planes abiertos son excelentes para fomentar la interacción entre equipos, lo que es útil cuando una empresa está tratando de crear nuevos productos. Pero son terribles para fomentar la interacción dentro de los equipos, lo cual es necesario para el trabajo basado en la ejecución, como escribir código, cuando los empleados deben estar sincronizados. Una oficina abierta podría ser adecuada para una empresa que tenga nuevas ideas, pero cuando alguien tiene que implementarlas, se convierte en una distracción.

Razones económicas

Por supuesto, una de las principales razones por las que los líderes empresariales no abren los planes de apertura son simplemente económicos. Según la asociación de bienes raíces comerciales CoreNet Global, el espacio promedio asignado a los empleados individuales a nivel mundial se redujo de 69 metros cuadrados en 2010 a 54 metros cuadrados en 2013, y se proyecta que continúe disminuyendo.

Tal vez ninguna compañía ha explotado estas eficiencias más que WeWork, que popularizó las mesas comunes y las áreas de descanso en sus centros de coworking y ahora construye oficinas para otras compañías.

WeWork se distingue a sí mismo por el uso de sus datos para comprimir a las personas en áreas más pequeñas (recientemente tomó la oficina de Expedia de Chicago de tres pisos a dos), dice, sacrificando la satisfacción del empleado.

Liz Burow, directora de estrategia laboral de WeWork, dice que esto implica acercar a las personas para que interactúen más, al tiempo que crea una variedad de asientos y, sí, incluso algunas áreas privadas. “Las personas tienen necesidades diferentes a lo largo del día y la vida”, dice ella. “Es posible que necesiten enfocarse en un cierto punto y hablar con alguien en otro punto”.