El capital de riesgo gana aire en México

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Los capitalistas de riesgo al sur de la frontera con Estados Unidos pueden gritar “¡Viva México!”.

Con muro o sin él, los empresarios de ese país siguen adelante. A pesar de amenazas que van desde la política antinmigrante del nuevo presidente de Estados Unidos a la volatilidad cambiaria y la creciente amenaza del proteccionismo comercial, la floreciente escena de las startups mexicanas tiene un plan alternativo: el aumento del capital de riesgo local.

Con más de un rastro de orgullo nacional, los inversionistas mexicanos dicen que las políticas de “Estados Unidos Primero” en ascenso en ese país pueden poner de relieve las oportunidades locales y añadir combustible a una creciente influencia del talento y capital nacionales que fluyen hacia las compañías orientadas al mercado interno.

“En tiempos como estos tenemos que mirar hacia adentro, buscar crear empleos y otras oportunidades en México, para el pueblo mexicano”, dice Alejandro Diez Barroso, socio gerente de Dila Capital, una firma de Ciudad de México que está creando su tercer fondo y ya gestiona activos por alrededor de US$50 millones.

En los últimos años, los emprendedores del país han disfrutado de condiciones más favorables para formar empresas con el respaldo de capital de riesgo gracias a su creciente clase media, a una red transfronteriza más sólida con los inversionistas estadounidenses y a una penetración más profunda del uso de dispositivos móviles.
Algunos capitalistas de riesgo dan crédito parcial a la modernización de las regulaciones para crear empresas por parte del gobierno y a programas de ayuda tales como los del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem).

Los empresarios están lanzando compañías desde dentro de aceleradoras como la estadounidense 500 Startups y espacios de trabajo como The Pool, que tiene oficinas en múltiples ciudades, como los polos tecnológicos de rápido desarrollo de Guadalajara y Monterrey. La comunidad tecnológica mexicana lleva años forjando estrechos vínculos con contrapartes e inversionistas de EE.UU.

La inversión de los fondos globales de capital de riesgo en el país ha aumentado constantemente en los últimos años, para sumar cerca de US$430 millones desde el comienzo de 2011, según el proveedor de datos Dow Jones VentureSource.

Los inversionistas estadounidenses han dominado durante mucho tiempo esa financiación. En los últimos dos años, sin embargo, una parte creciente del pastel, 8,4%, fue aportada por fondos de riesgo mexicanos, frente a cerca de 6% en años anteriores.

La incubadora 500 Startups duplicó recientemente sus esfuerzos en México y está levantando un segundo fondo enfocado en América Latina, incluso después de reducir su presencia en otras partes del globo.

Su aceleradora en Ciudad de México ha invertido en más de 90 startups latinoamericanas. 500 Startups inauguró recientemente una oficina en la capital mexicana y contrató más personal de apoyo.

La mayoría de las inversiones de 500 Startups en México sirven al mercado latinoamericano y no serán afectadas directamente en el corto plazo por potenciales restricciones comerciales que estudia el nuevo gobierno estadounidense. Sin embargo, Bedy Yang, socia gerente de 500 Startups, advierte que la volatilidad del peso después de la elección de Donald Trump podría tener un impacto en la recaudación de fondos por parte de las startups.

“Eso tiene una implicación directa”, afirma.

Para los emprendedores mexicanos, una infraestructura tecnológica mejorada y una democracia bien desarrollada han impulsado el crecimiento de nuevas empresas y una cultura de innovación, señala Fabrice Serfati, director gerente de Ignia Partners LLC en Ciudad de México. Tener una moneda relativamente estable también ha sido crucial, al menos hasta hace poco, observa.

Serfati destaca el poder perdurable de las relaciones estrechas que los inversionistas y los fundadores han formado a lo largo de los años en ambos lados de la frontera.

“Independientemente de las fronteras, hay mucho intercambio intelectual entre ambos ecosistemas”, resalta. “Para ser honesto, no creo que se detenga, pase lo que pase entre nuestros dos gobiernos”.

Casi todas las compañías de la cartera de Ignia están en México o tienen un impacto directo en su población de 123 millones. Por ejemplo, Ignia coinvirtió el año pasado con inversionistas estadounidenses que respaldan a Abra, una aplicación móvil que utiliza la tecnología de bitcoin para proporcionar servicios de transferencia de dinero a bajo costo a consumidores y empresas.

Diez Barroso, de Dila Capital, dice que la cantidad de capital de riesgo en México ha crecido “exponencialmente”. Sus socios, agrega, son 100% inversionistas institucionales mexicanos y gestoras de patrimonios familiares. “Sin duda, la volatilidad del peso mexicano hará muy difíciles nuestros esfuerzos de recaudación de fondos fuera de México”, advierte.

Barroso cuenta que el tercer fondo de Dila consideró oportunidades con casi 750 startups entre 2015 y mediados de 2016, y terminó destinando fondos a alrededor de 2% de los proyectos.

“Puede que en Silicon Valley no haya mucho que sea del otro mundo”, dice. “Pero en México es increíble”.

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