Convertir la oficina en un entorno más saludable debe ser una meta para el 2020

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El estudio Archivos de Prevención de Riesgos Laborales llevado a cabo por CISAL (Centro de Investigación en Salud Laboral) arroja una cifra alarmante. Cada trabajador con enfermedades profesionales le cuesta al sistema público de salud entre 2.079,80 euros y 17.102,30 euros; pero esto es solo la punta del iceberg. Al menos un 33% de estos pacientes ha sido diagnosticado con afecciones relacionadas al estrés, sedentarismo y malas posturas; lo que les ha causado trastornos musculoesqueléticos.

Ante este escenario, es evidente que el ambiente laboral debe mejorar, y no solo en el sector empresarial. Incluso los autónomos necesitan acondicionar sus espacios de trabajo para desenvolverse en un entorno más activo y saludable. Afortunadamente, no es necesario hacer grandes reformas o cambios en la rutina para comenzar con la tarea. Bastaría con implementar algunos consejos para notar mejorías.

1. Aumentar la iluminación natural

Se ha comprobado que trabajar en oficinas iluminadas de manera natural está directamente relacionado con el aumento en los niveles de productividad de los trabajadores y la reducción de las bajas laborales. Y es que, con tan solo dejar pasar a los rayos del sol, el personal recibe un extra de vitamina D, mejora su estado de ánimo y se mantiene alejado del estrés, la fatiga ocular, las migrañas y el insomnio.

2. Mejorar el sistema de ventilación

Según los expertos, no hay nada mejor que salir a tomar aire fresco. Por tanto, es importante tener ventanales que se puedan abrir y disfrutar al máximo de las terrazas, patios y jardines disponibles. El contacto con el exterior es estimulante: eleva la oxigenación cerebral, disminuye la ansiedad y tiene un efecto tranquilizante.

3. Elegir una silla cómoda y ajustable

Los trabajadores pasan -al menos- 40 horas semanales sentados frente al ordenador. Esta inactividad -además de ser dañina para el metabolismo- es el origen de los dolores de espalda, cuello, glúteos y piernas; y de la mayoría de los trastornos musculoesqueléticos. Mantener una sola posición de forma prolongada incluso podría modificar la pisada, elevando así los riesgos de lesiones y caídas. Por esta razón, es imprescindible acondicionar los puestos de trabajo con sillas de oficina que sean cómodas, regulables y -preferiblemente- basculantes. Modelos como estos son perfectos para las jornadas más largas y extenuantes de trabajo y le facilitan al usuario el soporte que necesitan para estar saludables.

4. Incorporar elementos naturales

El diseño biofílico es la clave para mantener una conexión con la naturaleza en entornos urbanos. Para reestablecer ese vínculo, basta con incorporar algunos elementos en el diseño de interior, como un huerto urbano, baldas de madera con plantas de interior, mesas auxiliares con acabados naturales, etc. Este pequeño cambio podría reducir significativamente el índice de rotación del personal y las bajas laborales.

5. Contar con accesorios deportivos

El sedentarismo es uno de los efectos del trabajo de oficina. Y aunque incluir escritorios modulares podría ser un cambio positivo, lo mejor es fomentar el movimiento durante los minutos de descanso. La mejor forma de hacerlo es poner pequeños equipos y accesorios deportivos a disposición del personal, como esterillas de Yoga, mancuernas y bicicletas de escritorio. Esta solución -además de ser asequible- es perfecta, en especial si se cuenta con poco espacio.

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