‘Cool Working’: metodología para diseñar espacios que promueven el bienestar

El nuevo paradigma laboral, derivado de la transformación digital, está introduciendo importantes cambios en los perfiles de los trabajadores y los puestos de trabajo a desempeñar por las personas en su entorno de trabajo. En Actiu estos cambios representan una oportunidad de convertir los espacios de trabajo en palancas estratégicas de cambio, para que las organizaciones puedan alinear sus retos de transformación con las necesidades de bienestar y satisfacción de sus trabajadores.

CoolWorking by Actiu supone un proceso de análisis y asesoramiento que identifica las necesidades del cliente y ofrece la solución más óptima teniendo en cuenta el espacio, el estilo de trabajo que se desarrolla en él, la estética y por supuesto, la funcionalidad del producto que se va a implantar. Con esta propia metodología, desarrollada junto con el Instituto de Biomecánica de Valencia, es posible crear espacios centrados en una experiencia de usuario satisfactoria, potenciando la productividad y la creatividad de los trabajadores, incrementando su compromiso, fidelizando a los clientes y, principalmente, aumentando el bienestar de las personas.

Un espacio de alto rendimiento, en el ámbito laboral, es un entorno que facilita la productividad de los trabajadores a través de su bienestar físico y emocional. Nuestro conocimiento sobre la productividad en el entorno de oficina, atesorado a lo largo de cincuenta años, junto con el análisis continuado de los estudios científicos y divulgativos publicados en el ámbito internacional nos han enseñado el camino para diseñar espacios de alto rendimiento atendiendo diversos ejes:

Comunicación

La interacción entre los diferentes profesionales que trabajan en espacios de trabajo abiertos contribuye al intercambio de conocimiento, facilita la comunicación, promueve el trabajo en equipo y crea una atmósfera más cordial. La colaboración no es sólo productiva para la empresa, también para las personas, ya que está científicamente demostrado que las conexiones sociales en el trabajo proporcionan respaldo, refuerzo en el autoestima y emociones positivas. En definitiva, refuerzan el compromiso de las personas hacia la organización, su marca y su objetivo.

Sostenibilidad

Un buen diseño no sólo es estético, ha de ser ético

Sostenibilidad es diseñar entornos de trabajo que tengan en cuenta la distribución de las personas, la luz natural, la acústica, las temperaturas óptimas constantes, la gestión eficiente de los recursos energéticos y la promoción de hábitos saludables.

Salud

La ergonomía espacial no va de sentarse bien, sino de sentirse mejor

Contar con productos diseñados bajo conceptos ergonómicos es adquirir y respetar un compromiso con las personas y su salud, por medio de herramientas regulables y ajustables que permitan su correcta posición; con el medio ambiente, al adquirir mobiliario sostenible y respetuoso con el planeta; y por último con la productividad y la eficiencia, al evitar distracciones y falta de concentración derivadas de la incomodidad.

Flexibilidad, tecnología y conectividad

Espacio y tiempo son elásticos y se adaptan en función de las necesidades

Vamos hacia un modelo de trabajo más flexible, más informal y mucho más productivo donde destacan conceptos como la flexibilidad horaria, la movilidad espacial (sin puestos fijos o incluso trabajar fuera de la oficina), la eficiente gestión del tiempo, la autonomía o la conciliación de la vida familiar y laboral. También, la flexibilidad en el mobiliario de la oficina. Crear espacios con estructuras modulares fácilmente regulables y modificables facilita la integración de nuevas personas en los equipos y el manejo del mobiliario para responder a nuevas necesidades.

Integrar la conectividad al espacio para generar confianza y valor añadido.

Las oficinas actuales favorecen la colaboración social, rompen las barreras del espacio y el tiempo y nos permiten acceder a materiales de trabajo las 24 horas del día. Asegurar y adaptar los espacios, mobiliario y uso a esas nuevas tecnologías es otro de los retos a los cuáles nos enfrentamos.

La tecnología, y la forma en que nos relacionamos con ella a nivel laboral, han permitido el desarrollo de nuevas formas de organización laboral y de participación de los equipos: redarquía frente a jerarquía. Atrás quedaron los tiempos en los que el modelo organizativo jerárquico era unidireccional, de arriba a bajo y sin feedback. La redarquía desafía las estructuras tradicionales a través de unas relaciones de participación colaborativas y descentralizadas, basadas en la conectividad permanente. Diseñar y pensar las oficinas para que favorezcan estas relaciones, con la tecnología como eje central inciden directamente en el aprendizaje de los equipos, en la participación, en la apertura y en la interdependencia.

Autogestión y liderazgo

El camino hacia el intraemprendedurismo

Cuando mayores niveles de autonomía ofrecen las empresas a sus empleados, en áreas como la autogestión, el trabajo por objetivos, la elección de horarios, el lugar para desarrollar el trabajo, mayor es el retorno de proactividad, compromiso, motivación y confianza. Según un informe del estudio de arquitectura Gensler, -aquellos empleados que disponen de capacidad de elección y autonomía en el desempeño de sus tareas, no sólo manifiestan un mayor grado de felicidad, sino que también tienen un mayor índice de motivación y un mejor rendimiento-.

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