LA IMPORTANCIA DEL DISEÑO EN EL ÉXITO EMPRESARIAL

Tanto la productividad como el ingenio creativo son proporcionales al entorno en el que se desenvuelve profesionalmente cualquier persona.

El diseño del espacio físico donde se desarrolla una actividad profesional o empresarial no se limita a la estética, es parte del branding que posiciona nuestra marca y crucial para transmitir nuestro mensaje tanto al exterior como al interior, recordándonos en cada momento quiénes somos

Hoy día no se define un espacio de trabajo fijo, tecnológicamente se puede trabajar desde cualquier lugar, sin embargo, concebir una oficina exclusivamente como un espacio de trabajo es un concepto obsoleto, actualmente el lugar de trabajo es un centro creativo, un lugar en que las ideas han de fluir para materializar proyectos fruto de la colaboración de todo un equipo.

La convivencia laboral es la clave del éxito, y en la mayoría de los casos, el trabajo en equipo es tan importante que invalida la defensa del trabajo desde casa, de igual forma que no es lo mismo mantener una reunión por Skype o presencial.

La colaboración interdisciplinaria, la movilidad, la conectividad, la sustentabilidad y la respuesta en tiempo real son las herramientas con las que contamos actualmente para emprender y hacer negocios; estos conceptos han de marcar las pautas para el diseño de los nuevos modelos de oficinas

Es fundamental tener en mente que el concepto de “oficina del futuro” no se refiere exclusivamente a la incorporación de más gadgets como herramientas de trabajo o lo último en tecnología, el diseño del espacio va a jugar un papel prioritario. En este sentido, diseñar nuestra oficina tiene mucho más que ver con lo que queremos ser, que con los recursos que dispongamos para invertir en muebles o decoración.

En los años 40 del pasado siglo, los espacios de trabajo eran rígidos y se marcaban muy claramente las jerarquías; el primer cambio importante en el concepto de la oficina tradicional se dio con la creación de los -cubículos- en 1967, la idea era aislar a los trabajadores de distracciones y crear espacios modulares más prácticos. Lo que en ese momento fue casi revolucionario hoy resulta anticuado y limitante y muy al contrario las empresas empiezan a replantear formas que potencien las relaciones interpersonales.

Las cifras de ocupación del espacio que se traducían en el 70% de estaciones de trabajo (escritorios) y 30% de espacios colaborativos, se están invirtiendo en la actualidad.

Un ejemplo significativo de este cambio es el modelo adoptado por Google para sus oficinas en todo el mundo; en ellos, los empleados tienen la flexibilidad de trabajar en distintos espacios, según su gusto personal y a su propio ritmo. Aunque de entrada el concepto suena muy bien, no todos los emprendedores que recién inician su andadura o Pymes que llevan operando algunos años cuentan con un lugar o presupuesto para replicarlo. Sin embargo, como vemos a continuación, esto no es excusa para no ser parte de la nueva tendencia de trabajo.

Partiendo de la base de que un espacio de trabajo adecuado aumenta la productividad, y aunque nuestro espacio sea pequeño o no se disponga de un presupuesto importante, existen alternativas y en muchas ocasiones solo se trata de introducir pequeños ajustes de diseño.

Un ambiente de trabajo tiene tres componentes fundamentales, el vinculado a los negocios de la empresa, el entorno para realizar el trabajo y desarrollar las ideas y la imagen o mensaje externo que se transmite.

El nuevo concepto de trabajo, conlleva que los espacios han de convertirse en versátiles para adaptarse a las distintas actividades, han de ser lugares flexibles donde se puedan producir y potenciar las iteraciones entre los ocupantes, e incluso en algún momento puedan servir para actividades de esparcimiento, realizar pequeños eventos, comidas, etc.

Si disponemos de poco espacio, la zona de trabajo ha de permitir mover los muebles para adaptarlos a las necesidades de cada momento; convertir temporalmente la sala de reunión en un lugar de esparcimiento o descanso, no tiene porqué influir en la productividad, muy al contrario, las charlas informales o el “cambio de escenario” puede servir para intercambiar ideas, no olvidemos que muchas de las grandes ideas vienen de inspiraciones en espacios casuales y distendidos.

En todos los casos es fundamental priorizar los lugares comunes para potenciar el trabajo colaborativo y las relaciones interpersonales, en este sentido se han de situar los murales o pizarras donde cada miembro del equipo pueda apuntar sus cosas y ser visibles por los demás en cualquier momento; con estos mecanismos contribuimos a facilitar la tendencia a -horarios flexibles- que se amolden a la productividad de cada persona. Esta flexibilidad lejos de implicar un bajo rendimiento, sirve para potenciar la productividad, ya que existe determinadas horas del día en que claramente no somos productivos.

Aun en el caso en que la actividad no contemple recibir clientes en la oficina, el mensaje que trasmitimos a las personas que ocasionalmente visiten nuestro lugar de trabajo es determinante para éxito de nuestros servicios. La percepción es el proceso por el cual la gente interpreta y responde a la información del mundo que la rodea; la forma en que los individuos seleccionan, organizan e interpretan sus percepciones para entender el ambiente no es algo que se debiera dejar de lado en el diseño del lugar de trabajo.

En este aspecto, es importante que nuestros clientes puedan visualizar nuestros métodos de trabajo; al igual que en la gastronomía, los clientes valoran el acceso a las ideas y al proceso de producción de estas.

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