Oficinas abiertas y flexibles, una tendencia que crece con fuerza en el ámbito corporativo

“¿Y mi oficina dónde está?”. La pregunta, con diferentes tipos de tono y ansiedad, se escuchó mucho durante la reciente mudanza de Coca-Cola de Argentina, que tras un largo proceso de selección, desembarcó con todo en el barrio porteño de Saavedra, en un flamante edificio inteligente y sustentable que se diseñó y adaptó plenamente en torno a su nueva cultura de trabajo.

Se trata de una construcción de 14 pisos que demandó una inversión de 50 millones de dólares y que aspira a ser el primero en el país en recibir la certificación LEED Platinum, la máxima distinción de proyectos de construcción que demuestran un compromiso con la sustentabilidad al cumplir los más altos estándares de desempeño en eficiencia energética y bajo impacto al medio ambiente desde la construcción de sus cimientos.

Su filosofía 100% “open space” (espacio abierto) es una fiel cristalización de los objetivos que Coca-Cola trazó cuando empezó a diseñar un profundo cambio cultural, tanto hacia adentro como hacia afuera de la compañía. El proceso comenzó hace más de un año y para eso se conformó un equipo especial, liderado entre otros por Florencia DÍaz, HR Manager de la empresa. “Antes que nada aclaro que este es un proceso que estamos llevando adelante entre todos, yo colaboré en el diseño y la orquestración o coordinación pero este es un cambio que lo hacemos entre todos; así fue concebido y así lo estamos llevando a cabo”, afirma. ¿Qué lo disparó? La clave está, nuevamente, en la palabra “cambio”.

“Somos una compañía que tiene siempre una agenda de crecimiento a futuro en un mundo que evidentemente está cambiando un montón. Y a gran velocidad. Nosotros queremos ser parte activa de ese cambio, que tiene que ver con la tecnología pero también, y muy especialmente, con las relaciones humanas y las costumbres. Estamos pasando de ser una compañía con una marca muy fuerte e instalada a ser una compañía integral de bebidas: mucho más abierta, con un portafolio de bebidas cada vez más amplio y abarcativo. El consumidor de hoy busca distintas opciones para diversos momentos del día y estilos de vida y tenemos que poder estar a la altura de eso”, afirma Florencia.

La filosofía abierta del nuevo edificio está relacionada en cuatro conceptos: curiosidad, empoderamiento, agilidad e inclusión.

Los nuevos lineamentos, entonces, fueron acompañados de un fuerte proceso de indagación y exploración interna de la que Coca-Cola extrajo cuatro conceptos claros en torno a su cultura laboral. “Se buscó redefinir quiénes fuimos hasta ahora y hacia dónde queremos ir”, sintetiza. Los cuatro pilares son:

1. Curiosidad. “Tener curiosidad sobre lo que está afuera nos inspira a desafiar el status quo”, afirman desde la compañía y Florencia acota: “Al tener objetivos ambiciosos necesariamente tenemos que ser curiosos y hacer las cosas diferentes si queremos lograr un crecimiento significativo”.

2. Empoderamiento. Señala: “Estamos anta una sociedad cada vez más plana, con mayor acceso y manejo de la información. El empoderamiento es una consecuencia natural de ello y Coca-Cola quiere fomentarlo, tanto hacia afuera como hacia adentro de la compañía, donde buscamos incentivar una mentalidad “emprendedora”, donde cada uno es responsable de lo que aporta y las decisiones se toman en el punto en el que surgen”.

3. Agilidad. “Compartí tu primera versión, probala y mejorala. Y luego, creá la próxima versión. Porque en el momento en que pensamos que algo es perfecto, será obsoleto”, es el lema que comparten desde la empresa. Florencia toma la posta y comenta: “Las metodologías ágiles están muy en boga hoy, pero para nosotros no es una cuestión de metodología, sino de creación de cultura a partir de un cambio profundo en la manera de trabajar” dice, y avisa: “Ojo que esto nada tiene que ver con comprometer la calidad de los productos. Al contrario, la idea es ir integrando y aprendiendo siempre, a medida que avanzamos”, subraya.

El nuevo edificio carece de oficinas, no cuenta con estacionamiento fijo y está ligado a la sustentabilidad ya que cumple con los más altos estándares de desempeño en eficiencia energética.

4. Inclusión. “Este concepto está plenamente relacionado a otro que nos interesa fomentar: diversidad singular. Cada uno de nosotros es único y esa singularidad es la que queremos que pueda desarrollarse por completo. Dicho en términos más llanos y menos corporativos: la idea es que te sientas cómodo siendo quien sos, que traigas lo que tenés para aportar y que lo puedas hacer en total libertad”, afirma.

La propia génesis del nuevo edificio y su impactante filosofía abierta y flexible está plenamente relacionada a estos cuatro conceptos. “Te soy súper sincera –comenta Florencia-, de entrada tuvimos bastante resistencia al ‘open space’. Nosotros veníamos de trabajar siempre en oficinas tradicionales y con la mudanza mucha gente esperaba encontrarse con su nueva oficina y se encontraron con la cara opuesta: no hay oficina para nadie, ni siquiera para el presidente de la compañía y no hay escritorios propios. Si querés podes cambiar de ubicación todos los días. Lo que sí hay, y en abundancia, son salas y espacios de reuniones, de diferentes tamaños y estilos que te permiten trabajar a solas, hacer una conferencia, tener reuniones de a dos, de a muchos… Pero nadie se instala ahí, entran y salen. Esto nos permite mucha flexibilidad a la hora de trabajar por proyectos conformados por personas de diferentes áreas. Y las personas se sorprendieron de las ventajas y de la flexibilidad que permite un espacio así. Y de la integración que implica. El hecho de que haya tanto vidrio no sólo responde a un propósito sustentable, de una mayor entrada de luz natural, sino que ofrece un mensaje de integración y transparencia muy importante”.

La ausencia de oficinas, comenta, terminó generando además una especie de efecto colateral: un antídoto contra el “reunionismo”, esa suerte de exceso de reuniones que suele afectar a muchas grandes empresas. “Antes la gente se reunía más porque no interactuaba. Al contar con un espacio abierto, la interacción es constante, se dan charlas espontáneas en espacios en los que te cruzás porque son espacios comunes, como el comedor, el gimnasio, el piso de “relax” o los pisos de salas de reuniones. Entonces muchas veces se solucionan cosas de manera ágil y rápida”.

Por último, Florencia destaca las ventajas de otras dos novedades edilicias: el comedor y el estacionamiento propio, sin cocheras fijas. “Sí tenemos lugares de privilegio para embarazadas y personas con movilidad reducida; el resto, estaciona donde quiere y puede”, afirma con una sonrisa y completa: “El comedor, por su parte, ayudó muchísimo en todo este proceso de cambio. Antes salíamos a comer siempre afuera o en nuestros escritorios y descubrimos que este nuevo espacio es fundamental para la integración. No sólo rompe las jerarquías, sino que también ayuda a evitar el 'efecto silo', esta cosa de compartimentación por área que suelen tener las grandes compañías. Y nuestra idea va en sentido contrario. Para nosotros, un proyecto, no importa cuál sea, no pertenece solamente a un área: Finanzas, Comercial o Marketing; pertenece a todos”, concluye.

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